Las proteínas son uno de los nutrientes esenciales para el correcto funcionamiento del organismo. No solo participan en la reparación de tejidos y la producción de nuevas células, sino que también son fundamentales para el crecimiento, el desarrollo y el mantenimiento de la salud a lo largo de toda la vida.
Consumir una cantidad adecuada de proteínas en la dieta diaria es clave tanto para personas activas como para quienes buscan bienestar general, control del apetito o una correcta recuperación física.

¿Qué son las proteínas y cómo actúan en el cuerpo?
Durante la digestión, las proteínas que consumimos a través de los alimentos se descomponen en aminoácidos, que son los componentes básicos que el cuerpo utiliza para mantener una buena salud.
El organismo humano necesita un número elevado de aminoácidos en cantidades suficientes para llevar a cabo funciones vitales como la formación de tejidos, enzimas, hormonas y neurotransmisores.
Los aminoácidos se clasifican en tres grandes grupos:
- Aminoácidos esenciales: el cuerpo no puede producirlos, por lo que deben obtenerse a través de la alimentación. No es necesario consumirlos en cada comida, pero sí mantener un equilibrio diario.
- Aminoácidos no esenciales: el organismo puede sintetizarlos a partir de otros aminoácidos o durante el metabolismo normal de las proteínas.
- Aminoácidos condicionales: se vuelven necesarios en situaciones de estrés, enfermedad o recuperación.
¿En qué alimentos encontramos proteínas?
Las proteínas están presentes tanto en alimentos de origen animal como vegetal: Fuentes animales: carnes, pescado, huevos y productos lácteos. Fuentes vegetales: soja, legumbres, fríjoles, mantequillas de frutos secos y granos como la quinua o el germen de trigo.
No es imprescindible consumir productos animales para cubrir las necesidades proteicas, siempre que la dieta vegetal esté bien planificada, también existen otras alternativas como proteínas en polvo que son muy utiles para deportistas, como la proteína en polvo de IVB, Suprey, Aldous, BAIA, entre otros.

¿Cuánta proteína necesitamos al día?
La cantidad de proteína necesaria depende de las necesidades calóricas de cada persona. En adultos sanos, la recomendación general es que las proteínas aporten entre el 10 % y el 35 % del total de calorías diarias.
Un gramo de proteína aporta 4 calorías. Por ejemplo, en una dieta de 2.000 calorías, consumir 100 gramos de proteína supondría el 20 % de la ingesta calórica total.
¿Qué ocurre si no consumimos suficientes proteínas?
La falta de proteínas puede tener consecuencias negativas en todo el organismo:
- Hinchazón o edema: especialmente en abdomen, piernas, pies y manos, debido a la disminución de proteínas como la albúmina en sangre.
- Cambios de humor: los aminoácidos participan en la formación de neurotransmisores como la dopamina y la serotonina; su déficit puede afectar al estado emocional.
- Problemas en piel, cabello y uñas: al no producirse suficiente colágeno, elastina y queratina.
- Debilidad y fatiga: pérdida de masa muscular, menor fuerza, equilibrio y metabolismo más lento.
- Hambre constante: las proteínas aumentan la sensación de saciedad.
- Curación lenta: heridas, cortes y lesiones tardan más en recuperarse.
- Mayor susceptibilidad a enfermedades: el sistema inmunitario necesita proteínas para producir anticuerpos.
Beneficios de un consumo adecuado de proteínas
Una ingesta suficiente y bien distribuida de proteínas ofrece múltiples beneficios como la reparación y crecimiento de tejidos, también en el mantenimiento de la masa muscular, mejora del rendimiento físico, es destacable la mayor saciedad y control del apetito e incluso apoya al metabolismo energético.
El consumo adecuado de proteínas contribuye a mantener una buena composición corporal con el paso de los años, mejora la saciedad y ayuda en procesos de pérdida de grasa al prevenir la pérdida de masa muscular.
Además, destaca que no solo importa la cantidad total, sino su distribución equilibrada a lo largo del día para favorecer la síntesis proteica.

Otras funciones clave de las proteínas
Son la formación de enzimas y hormonas que son fundamentales para procesos metabólicos y regulación hormonal. Reparación de tejidos que favorecen la cicatrización y recuperación de lesiones. Por último la salud ósea ya que una ingesta adecuada mejora la absorción de calcio, la densidad mineral ósea y la fuerza muscular, especialmente en personas mayores.
Conclusión
Las proteínas son imprescindibles para la vida. Desde el crecimiento y la reparación de tejidos hasta el mantenimiento de la masa muscular, el sistema inmunitario y la salud ósea, su papel es insustituible.
Asegurar una ingesta adecuada, adaptada a las necesidades de cada persona y bien distribuida a lo largo del día, es una de las claves para mantener un organismo fuerte, equilibrado y saludable.